miércoles, 26 de octubre de 2016

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Escapada a Oporto (Parte II)

Día 2 en Oporto.

Comenzamos nuestro segundo día en la ciudad visitando la Estación de Tren de San Bento, construida a principios del S. IX sobre los restos de un antiguo convento. Si ya la fachada es señorial, el hall decorado con más de 20.000 azulejos en los que se retrata la historia de Portugal es una auténtica joya.



De la estación nos dirigimos hacia la orilla del río donde habíamos reservado un viaje en barco por el Duero para pasar por todos los puentes que lo cruzan. Además desde el río se puede ver como han construido una parte de la carretera sobre el río.



Una vez finalizado el paseo en barco cruzamos el puente D. Luis I para pasar a la otra orilla del río.  En este lado nos encontramos con Vila Nova de Gaia, donde se sitúan las bodegas más conocidas. Además de visitarlas se puede degustar el vino de Oporto.



Volvimos a cruzar el río para coger el funicular Dos Guindais que conecta la Ribeira, a la orilla del río, con el bario de Batalha, en la parte alta de la ciudad donde se encuentra la catedral de la Sé. En el centro de la plaza de la Catedral hayan columna que era utilizada para colgar a los criminales. A parte de ver la Catedral merece la pena llegar hasta aquí para disfrutar de las vistas.




Volvimos hacia en centro y buscando el Café Majestic pasamos por el Centro Comercial Via Catarina junto al mercado de Bolhao. Se encuentra en la Rua de Santa Catarina y aunque es un centro comercial como el resto, con tiendas de ropa, joyerías, restaurantes,… nos pareció un buen sitio para comer. Fermin repitió el mismo menú del día anterior. Y ya que estábamos allí y en Portugal para esas fechas ya estaban las segundas rebajas nos dimos una vuelta por las tiendas.

Volviendo al Café Majestic, tuvimos mala suerte, estaba cerrado. Nos habían recomendado su visita ya que se trata de un elegante café de los años 20 que en su época se convirtió en lugar de reunión de personajes ilustres y sirvió de inspiración a escritores y artistas.

La calle Rua de Santa Catarina que comienza en la Plaza de Batalha y donde se encuentra la Iglesia de San Antonio de los Congregados es la zona comercial más importante de la ciudad. Además también nos encontramos con la Capilla de las Almas, una pequeña iglesia revestida con azulejos en color azul. La calle termina en la Plaza del Marqués de Pombal.

Lo malo de viajar en invierno es que anochece muy pronto. Pero bueno decidimos aprovechar que ya era de noche para acercarnos al río y ver los puentes iluminados. 


Día 3 en Oporto.

Sólo disponíamos de un rato por la mañana, así que callejeamos durante un ratito y con mucha pena y dejando muchos lugares por ver nos volvimos a casa.

Para comer hicimos una parada en Sanabria, en la provincia de Zamora. Mereció la pena parar ahí ya que el pueblo es muy bonito. Y desde aquí nos fuimos directos a casa a esperar a los Reyes Magos.


Recuerdo que cuando estuve en Lisboa una persona con la que coincidí en el hotel me dijo que venia de Oporto y que le había parecido horrible, viejo, sucio y oscuro, y que no me recomendaba ir a visitarlo. Menos mal que no le he hecho caso, porque si Lisboa me encantó, Oporto me ha enamorado. Es cierto que hay muchos edificios abandonados y muy descuidados pero hasta esos edificios tienen su encanto y a pesar de que Fermin no estaba en buenas condiciones estuvimos muy a gusto recorriendo la ciudad.


Ioana y Fermin.
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