miércoles, 16 de agosto de 2017

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Cuba Día 1 - La Habana


Nos levantamos en Toronto y estaba nevando. Este año todavía no habíamos visto nevar ya que la única vez que nevó en nuestra ciudad este invierno nos pilló en Fuerteventura.


A las cinco y media de la mañana nos recogió el shuttle en el hotel y nos llevó al aeropuerto. Como las maletas habían pasado la noche allí no pasamos mucho rato haciendo el check-in y nos fuimos directos a desayunar. La salida estaba prevista a las ocho de la mañana pero aunque embarcamos a la hora prevista entre la nieve y que estuvieron preparando el avión, despegamos a las nueve de la mañana. Había que ir acostumbrándose al ritmo cubano…

Sobre las doce y media del mediodía aterrizamos en el aeropuerto José Martí con nuestro abrigo, gorro, guantes,… El aeropuerto es pequeño y se encuentra en el municipio de Boyeros, a 18 kilómetros de La Habana.

Una vez en el aeropuerto lo mejor es cambiar el chip y ponerlo a ritmo cubano. Las maletas se hicieron derogar y después de un buen rato viendo pasar las mismas maletas ¡¡¡ por fin aparecieron las nuestras!!!

Antes de marchar del aeropuerto cambiamos dinero. Para cambiar dinero hay que salir del aeropuerto y buscar la cola en la parte izquierda de la puerta principal, frente a los taxis. Teníamos pensado desplazarnos en taxi desde allí a La Habana, así que preguntamos cuanto nos cobraban y como nos dijeron directamente que 25 CUC, aceptamos. Nos habían recomendado pactar el precio con los taxistas antes de montarnos en el coche y que el precio de la ruta aeropuerto-La Habana rondaba los 25-30 CUC.

Salimos a las dos y cuarto del aeropuerto y llegamos al alojamiento que teníamos reservado sobre las tres de la tarde. Estaba en la calle Trocadero, en el centro de La Habana, entre el Capitolio y el Malecón, muy bien situada.


La habíamos reservado unos días antes a través de airbnb. Se llama Casa Mac y en ella viven Joaquin, su mujer, su hijo y su perro Mac. Ellos alquilan una habitación con baño privado y disponen de wifi. El precio es de 30 CUC si la reservas por airbnb, 25 si lo haces directamente con ellos y el wifi cuesta una hora 3 CUC y todo el día 5 CUC.

Nosotros hablamos con Joaquín y quedamos en pagarle 5 CUC por los 2 días ya que solo íbamos  a usarlo un rato por la noche y por la mañana antes de salir.  Ellos no dan desayunos ni cenas pero conocen a una persona que vive cerca que puede hacerte el desayuno y la cena.


Estuvimos dos noches alojados con ellos. Aunque pasamos prácticamente los dos días paseando, paseando y paseando por La Habana, cuando llegábamos a casa nos pasábamos un buen rato charlando con ellos antes de ir a dormir. Hablar con Joaquín era una auténtica gozada.

Después de conocernos y dejar las maletas en la habitación, salimos a buscar algo para comer. Nada más salir nos topamos con el Paseo de Martí (Prado) y vimos un bar donde ponían hamburguesas, sándwiches, bocaditos y alguna otra cosilla. El sitio tenía unas mesas para poder sentarse tranquilamente y el precio ha sido de lo más barato que hemos visto por La Habana. Y, por cierto, para mi han sido los mejores sándwiches que he comido en Cuba.


El Paseo de Martí o Prado fue la primera avenida fuera de los muros de la ciudad. Comenzó a construirse en 1.770 y los leones de bronce que hay en ambos extremos no se añadieron hasta 1.928.

Mientras recorremos el paseo nos encontramos con la Escuela Nacional de Ballet, el Palacio de los Matrimonios, el Teatro Fausto. Además nos podemos encontrar con un pequeño mercado al aire libre donde venden cuadros así como niños jugando al fútbol o parejas bailando con su música.




Bueno, ya teníamos donde dormir y el estómago lleno así que tocaba empezar a ver La Habana. Empezamos a andar y lo primero que nos encontramos fue El Floridita.
En un extremo de la calle Obispo, este bar conocido como la cuna del daiquiri se dio a conocer debido a que Hemingway lo frecuentaba. El nombre se debe a que era el lugar favorito de estadounidenses expatriados.

Serían las cinco de la tarde y aunque no es una hora muy habitual para tomarse una copita, pensamos, ¡¡Y qué más da!!, ¡¡Estamos de vacaciones y en Cuba!!! Pues eso, que entramos y nos tomamos un Daiquiri, pero uno, porque aunque sean famosos no es que estén muy buenos y, además, como esperábamos, a un precio elevado, 6 CUC cada uno.

El bar estaba lleno y aunque había música, la gente estaba sentada charlando y bebiendo, a esa hora no había mucho ambiente.






Aprovechando que era domingo y nos habían recomendado ver el Malecón en domingo, decidimos coger la Avenida de las Misiones pasando por el Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de la Revolución y el Pabellón Granma hasta la Plaza 13 de Marzo. Cruzamos la plaza entre chavales jugando al fútbol y rodeamos el Parque de los Enamorados (aquí se conserva una parte de la cárcel colonial donde estuvieron encarcelados muchos patriotas Cubanos, uno de ellos José Martí) para cruzar a lo loco la carretera hasta el Castillo de San Salvador de la Punta, una de las cuatro fortalezas que defiende el puerto de La Habana y donde cada noche se extendía una cadena de 250 metros hasta el castillo de El Morro para cerrar el puerto a los barcos. Desde aquí empezamos a pasear por el Malecón hasta llegar al Hotel Nacional.






Al ser domingo, los Habaneros se juntan allí para hablar, beber, tocar música, cantar, ligar, pasar el rato en familia... Hay un ambiente especial y después de ir caminando hasta el Hotel Nacional regresamos al punto de inicio para sentamos a disfrutar de la puesta de sol. ¡¡Impresionante!! ¡¡Fue increíble!!




















Ya era de noche y decidimos callejear un rato antes de volver a casa. En La Habana hay mucho ambiente por las calles, la gente está en la puerta de casa, en el balcón, hablando con la familia, con los amigos o con los vecinos.

Aunque allí era invierno hacía bastante calor así que antes de subir a casa nos tomamos una cervecita bien fría en un bar. Una vez en casa, antes de irnos a dormir estuvimos charlando un rato con Joaquín y su mujer, los dueños de la casa.

Ioana y Fermin.


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miércoles, 2 de agosto de 2017

Published miércoles, agosto 02, 2017 by with 0 comment

Nueva York Día 6 y Mexico


Hasta aquí había llegado nuestro viaje a Nueva York. Por la mañana después de hacer la maleta tuvimos tiempo para dar nuestro último paseo por los alrededores del hotel y enseguida llegó el momento de ir al aeropuerto, una pena …, pero nos esperaba la segunda parte de este viaje, Mexico, en el que lo único que íbamos hacer era comer, beber, tomar el sol, piscina, playa y ¡¡descansar!!






La verdad que, aunque anduvimos muchísimo nos quedo mucho por ver, pero no pasa nada, porque así tenemos una excusa para volver. Nueva York es una ciudad increíble y volveríamos sin dudarlo. Creo que Navidad sería una buena época …


Ioana y Fermin.
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Published miércoles, agosto 02, 2017 by with 0 comment

Nueva York Día 5

Último día completo en Nueva York. Por la mañana habíamos cogido una excursión para ver el Harlem, ubicado en el norte de Manhattan y una misa Gospel.

Aquí visitamos sus iglesias, sus famosas calles, el mítico Apolo y su paseo de la fama y también asistimos a una misa Gospel. Para ver estas misas no es necesario hacerlo a través de excursiones organizadas, también podemos hacerlo por nuestra cuenta. El problema que le vimos nosotros era el miedo a quedarnos sin sitio y tener que marcharnos de Nueva York sin poder verlas ya que normalmente se celebran solo los domingos y la gente que va por libre es la última en entrar.

La excursión estuvo muy bien pero la misa Gospel nos defraudó un poco.




Tras volver de la excursión decidimos tomarnos la tarde con tranquilidad ya que eran nuestros últimos momentos en la ciudad y hasta ahora aunque tampoco habíamos corrido de un lado a otro no habíamos paseado con tranquilidad por Nueva York.



Aprovechamos para ir a algunas tiendas, pasear por más calles y por la tarde volvimos a cruzar el puente de Brooklyn para dar un paseo por Dumbo y acabar en Brooklyn Bridge Park viendo la puesta de sol. Este parque tiene mucha vida. La verdad es que esta zona de Brooklyn es muy bonita. También aprovechamos para ir a Century 21, un outlet que está cerca del One World Trade Center y que merece la pena visitar ya que tiene artículos como gafas de sol, bolsos y ropa de grandes marcas a muy buen precio.






Ioana y Fermin.





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