Por
la mañana mientras desayunábamos el dueño de la casa nos buscó un guía para dar
un paseo por la zona. Normalmente los recorridos se hacen a caballo o en
bicicleta pero a mí no me gusta montar a caballo y Fermín los días antes de
viajar a Cuba estuvo con lumbago así que nosotros decidimos hacerlo caminando.
Para
entrar y caminar por el Parque Nacional de Viñales es necesario ir acompañado
de un guía, estos, además de a través de los anfitriones de las casas podemos
conseguirlos en el centro de visitantes que se encuentra a la entrada del
pueblo. Si queremos contratar el servicio desde este centro conviene hacerlo
con antelación ya que hay mucho turista en esta zona.
Nos
acercamos hasta donde habíamos quedado con el guía y comenzamos la ruta. Nada
más empezar pasamos por la zona donde él vivía y aprovechó para presentarnos a
su familia y estuvimos viendo los animales que tenían.
Después
de llevar un rato andando y hablando, no paramos de hablar ni un segundo, nos
dijo que ese día estaba muy contento de ir con nosotros, que normalmente nunca
puede hablar tanto porque siempre le toca gente que habla inglés. Durante el
recorrido pasamos por la Cueva del Silencio, por plantaciones de tabaco donde
nos explicaron todo el proceso de elaboración de puros, también estuvimos en
una plantación de café en la que nos explicaron y demostraron todo el proceso y,
mientras disfrutábamos de las vistas, él nos iba contando como era y había sido
su vida, nos hablaba sobre el ganado de la zona y nos explicaba para que se
usaban ciertas plantas que nos encontrábamos por el camino.
Así
que, además de disfrutar de una de las zonas más bonitas de Cuba, conocimos
mucho de cómo es la vida en la zona. Fue un auténtico placer hacer la ruta con
él, nos daba mucha pena acabar, hubiéramos continuado andando y andando, pero
por la tarde queríamos ir a Cayo Jutías y no se nos podía hacer muy tarde.
No
sabíamos si encontraríamos alguna gasolinera por el camino así que antes de
salir de Viñales llenamos el depósito. La gasolina está más barata en Cuba que
aquí aunque no hay mucha diferencia. Creo que lo hemos comentado en algún
momento pero es mejor no arriesgar con el combustible, aunque no tuvimos
problemas para encontrar gasolineras, si te puedes llevar sorpresa si no tienen
combustible y por lo que vimos es algo que pasa habitualmente.
Nada
más salir de Viñales nos encontramos con el desvío que lleva al Mural de la
Prehistoria. No es necesario entrar y pagar la entrada, desde fuera se ve
perfectamente.
El
Mural de la Prehistoria se encuentra en el Valle de Dos Hermanas, pintado a
pincel sobre una gran piedra representa la evolución de las especies de los
hombres y de los animales en sus distintas etapas en la Sierra de Órganos.
A
la una del mediodía salimos del Mural de la Prehistoria hacia Cayo Jutias. Nuestro
guía nos había dado las indicaciones
para coger el camino que estaba en mejores condiciones. Después de hora y media
por una carretera llena de agujeros,
llegamos a Cayo Jutias.
Aquí
dejamos el enlace al vídeo donde se puede ver el recorrido por carretera. Hay
otra opción que es pasar por Minas de Matahambre, nosotros por recomendación
del guía nos desviamos antes de llegar a este pueblo ya que nos comentó que la
carretera estaba peor.
Cayo
Jutias es una isla coralina de unos 4 km2 situada al noroeste del
país que pertenece al Archipiélago de los Colorados. La isla está bañada por el
mar Caribe y administrativamente pertenece al municipio de Minas de Matahambre.
Por
el puente que conecta esta isla con la isla principal se accede directamente a
la Playa de Cayo Jutias. Antes de llegar a la playa tenemos el Faro. Donde
acaba la carretera hay un parking vigilado por el que hay que pagar 1 CUC. Si
aparcamos el coche antes nos evitaremos pagar pero si como nosotros, en el
coche lleváis todas vuestras cosas, pagando tendréis el coche vigilado.
¡¡Y
por fin pisamos la arena!! Blanca, fina, suave,… un flechazo a primera vista.
El agua transparente en la orilla y turquesa donde se juntaba con el cielo y a
una temperatura perfecta.
Aunque
llegamos con hambre lo primero que hicimos fue darnos un baño tranquilamente.
La playa no tiene ninguna edificación salvo un par de chiringuitos para comer y
un centro de actividades náuticas. No había mucha gente en la playa.
Después
del baño nos acercamos al chiringuito a comer algo y nosotros nos decidimos por
el pequeño donde ponen sándwiches y cosas así. De precio estaba muy bien.
Después
de comer decidimos dar un paseo por la isla. Nos pusimos a andar por la playa
hasta llegar a la zona de manglar. Estábamos solos y a veces teníamos que andar
por el agua para poder continuar o meternos hacia dentro. Tras un rato andando
llegamos a un punto en el que no vimos ninguna opción para continuar así que
nos dimos la vuelta y de regreso fuimos parando en las pequeñas y solitarias
playas que había entre los manglares.
Después
de unos baños y de recorrer la isla en ambos sentidos con mucha pena salimos de
allí para volver a Viñales. Como el día anterior, llegamos de noche y con algo
de lluvia. Entre la ida y la vuelta
hicimos 120 kilómetros.
Para
llegar a Cayo Jutias hay varias opciones. Por un lado podemos ir en coche
propio. Lo bueno de ir con tu coche es que tienes más libertad y puedes parar,
desviarte o cambiar de planes en cualquier momento. Lo malo, que la carretera
no es muy buena y no hay muchas indicaciones así que no es muy difícil
perderse. Nosotros que tenemos tendencia a despistarnos no nos perdimos en
ningún momento.
Por
otro lado, en cualquier localidad, se puede contratar un taxi, siempre pactando
el precio antes de montarse en el coche, y que el taxista se encargue de
llevarte y luego recogerte a la hora pactada para la vuelta. También
podemos hablar con particulares que nos
acercaran hasta la playa.
Y
por último, en autobús. Desde Viñales salen algunos autobuses para turistas.
También hay excursiones de un día desde La Habana para visitar esta zona.
Vamos, que no hay excusa para no acercarnos a darnos un baño en este paraíso.
Ioana
y Fermín.











































