jueves, 9 de noviembre de 2017

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Cuba Día 4 - Viñales y Cayo Jutías



Por la mañana mientras desayunábamos el dueño de la casa nos buscó un guía para dar un paseo por la zona. Normalmente los recorridos se hacen a caballo o en bicicleta pero a mí no me gusta montar a caballo y Fermín los días antes de viajar a Cuba estuvo con lumbago así que nosotros decidimos hacerlo caminando.

Para entrar y caminar por el Parque Nacional de Viñales es necesario ir acompañado de un guía, estos, además de a través de los anfitriones de las casas podemos conseguirlos en el centro de visitantes que se encuentra a la entrada del pueblo. Si queremos contratar el servicio desde este centro conviene hacerlo con antelación ya que hay mucho turista en esta zona.

Nos acercamos hasta donde habíamos quedado con el guía y comenzamos la ruta. Nada más empezar pasamos por la zona donde él vivía y aprovechó para presentarnos a su familia y estuvimos viendo los animales que tenían.




Después de llevar un rato andando y hablando, no paramos de hablar ni un segundo, nos dijo que ese día estaba muy contento de ir con nosotros, que normalmente nunca puede hablar tanto porque siempre le toca gente que habla inglés. Durante el recorrido pasamos por la Cueva del Silencio, por plantaciones de tabaco donde nos explicaron todo el proceso de elaboración de puros, también estuvimos en una plantación de café en la que nos explicaron y demostraron todo el proceso y, mientras disfrutábamos de las vistas, él nos iba contando como era y había sido su vida, nos hablaba sobre el ganado de la zona y nos explicaba para que se usaban ciertas plantas que nos encontrábamos por el camino.






















Así que, además de disfrutar de una de las zonas más bonitas de Cuba, conocimos mucho de cómo es la vida en la zona. Fue un auténtico placer hacer la ruta con él, nos daba mucha pena acabar, hubiéramos continuado andando y andando, pero por la tarde queríamos ir a Cayo Jutías y no se nos podía hacer muy tarde.

No sabíamos si encontraríamos alguna gasolinera por el camino así que antes de salir de Viñales llenamos el depósito. La gasolina está más barata en Cuba que aquí aunque no hay mucha diferencia. Creo que lo hemos comentado en algún momento pero es mejor no arriesgar con el combustible, aunque no tuvimos problemas para encontrar gasolineras, si te puedes llevar sorpresa si no tienen combustible y por lo que vimos es algo que pasa habitualmente.

Nada más salir de Viñales nos encontramos con el desvío que lleva al Mural de la Prehistoria. No es necesario entrar y pagar la entrada, desde fuera se ve perfectamente.


El Mural de la Prehistoria se encuentra en el Valle de Dos Hermanas, pintado a pincel sobre una gran piedra representa la evolución de las especies de los hombres y de los animales en sus distintas etapas en la Sierra de Órganos.

A la una del mediodía salimos del Mural de la Prehistoria hacia Cayo Jutias. Nuestro guía  nos había dado las indicaciones para coger el camino que estaba en mejores condiciones. Después de hora y media por una carretera  llena de agujeros, llegamos a Cayo Jutias.

Aquí dejamos el enlace al vídeo donde se puede ver el recorrido por carretera. Hay otra opción que es pasar por Minas de Matahambre, nosotros por recomendación del guía nos desviamos antes de llegar a este pueblo ya que nos comentó que la carretera estaba peor.

Cayo Jutias es una isla coralina de unos 4 km2 situada al noroeste del país que pertenece al Archipiélago de los Colorados. La isla está bañada por el mar Caribe y administrativamente pertenece al municipio de Minas de Matahambre.

Por el puente que conecta esta isla con la isla principal se accede directamente a la Playa de Cayo Jutias. Antes de llegar a la playa tenemos el Faro. Donde acaba la carretera hay un parking vigilado por el que hay que pagar 1 CUC. Si aparcamos el coche antes nos evitaremos pagar pero si como nosotros, en el coche lleváis todas vuestras cosas, pagando tendréis el coche vigilado.




¡¡Y por fin pisamos la arena!! Blanca, fina, suave,… un flechazo a primera vista. El agua transparente en la orilla y turquesa donde se juntaba con el cielo y a una temperatura perfecta. 



Aunque llegamos con hambre lo primero que hicimos fue darnos un baño tranquilamente. La playa no tiene ninguna edificación salvo un par de chiringuitos para comer y un centro de actividades náuticas. No había mucha gente en la playa.

Después del baño nos acercamos al chiringuito a comer algo y nosotros nos decidimos por el pequeño donde ponen sándwiches y cosas así. De precio estaba muy bien. 


Después de comer decidimos dar un paseo por la isla. Nos pusimos a andar por la playa hasta llegar a la zona de manglar. Estábamos solos y a veces teníamos que andar por el agua para poder continuar o meternos hacia dentro. Tras un rato andando llegamos a un punto en el que no vimos ninguna opción para continuar así que nos dimos la vuelta y de regreso fuimos parando en las pequeñas y solitarias playas que había entre los manglares.







Después de unos baños y de recorrer la isla en ambos sentidos con mucha pena salimos de allí para volver a Viñales. Como el día anterior, llegamos de noche y con algo de lluvia.  Entre la ida y la vuelta hicimos 120 kilómetros.






Para llegar a Cayo Jutias hay varias opciones. Por un lado podemos ir en coche propio. Lo bueno de ir con tu coche es que tienes más libertad y puedes parar, desviarte o cambiar de planes en cualquier momento. Lo malo, que la carretera no es muy buena y no hay muchas indicaciones así que no es muy difícil perderse. Nosotros que tenemos tendencia a despistarnos no nos perdimos en ningún momento.

Por otro lado, en cualquier localidad, se puede contratar un taxi, siempre pactando el precio antes de montarse en el coche, y que el taxista se encargue de llevarte y luego recogerte a la hora pactada para la vuelta. También podemos  hablar con particulares que nos acercaran hasta la playa.

Y por último, en autobús. Desde Viñales salen algunos autobuses para turistas. También hay excursiones de un día desde La Habana para visitar esta zona. Vamos, que no hay excusa para no acercarnos a darnos un baño en este paraíso.

Ioana y Fermín.
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martes, 19 de septiembre de 2017

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Cuba Día 3 - De La Habana a Viñales



 

Día de los enamorados y que mejor manera de celebrarlo que pasando el día en el Hotel Sevilla de La Habana… Nunca hemos celebrado este día y menos mal porque hubiera sido un completo desastre.

Antes de viajar a Cuba habíamos leído algún blog y ya sabíamos lo que nos iba  suceder con el alquiler del coche así que creo que como ya estábamos mentalizados no lo llevamos muy mal.

La oficina de CubaCar situada en las galerías del Hotel Sevilla donde habíamos acordado recoger el coche abre a las nueve de la mañana (ya hemos comentado que en Cuba no son de madrugar). Fuimos antes para desayunar algo en el hotel ya que el resto de cafeterías abrían a partir de las nueve y aunque el coche lo recogíamos a las diez ya teníamos el miedo metido en el cuerpo.

A las nueve menos cuarto estábamos frente a la puerta nosotros y otra pareja. De repente llegó un chico que se nos puso delante sin decir nada. Cuando llegaron los de la oficina el chico fue a entrar así que con mucho miedo (llevaba cara de pocos amigos) le tuvimos que decir que nosotros también estábamos esperando.

El señor de la oficina, Fidel, nos dijo que estaban preparando nuestro coche y que en cuanto estuviese listo nos lo daba. Él calculó que estaría listo sobre las diez o diez y media de la mañana.

Al salir de la oficina vimos que el número de gente esperando iba en aumento…

Mientras tanto decidimos ir a buscar nuestras maletas, la casa donde nos alojábamos estaba muy cerca, cruzando el Paseo de Martí, así que fuimos andando. Recogimos todo y nos despedimos de Joaquín y su mujer, llegamos a la oficina y dejamos las maletas allí y salimos a la galería del hotel a esperar.

Allí nos juntamos con el resto de personas que estaban esperando, tres parejas y dos chicos. A los dos chicos les dieron enseguida el coche ya que estos habían alquilado un coche de gama superior. Las tres parejas teníamos alquilado un coche económico y aquí es donde tienen el problema. Los coches pertenecen al estado, ellos son los intermediarios, así que aunque en las oficinas de alquiler te aseguren los coches, una vez que llegas a la oficina puede que tu coche no este.

A las diez y media me acerqué a la oficina para preguntar por nuestro coche. Fidel me dijo que seguían preparándolo y que no tardaría mucho. Pues nada, de vuelta a las escaleras a esperar. Mientras estuvimos hablando con una de las parejas sobre la situación. Ellos nos contaron que el chico que se nos quería colar tenía que haber recogido el coche el día anterior, pero que después de estar todo el día esperando a su coche no se lo dieron. En ese momento entendimos la mala leche que llevaba y si lo hubiésemos sabido le hubiéramos dejado pasar primero.

El chico había conseguido alquilar otro coche con otra empresa y venía a cancelar el contrato que tenía con esta. Aunque nosotros ya estábamos concienciados de que íbamos a perder todo el día allí nos empezó a preocupar quedarnos ese día sin coche y tener que buscar una casa para dormir, así que decidí volver a hablar con Fidel.

Eran ya las once y media de la mañana y me metí en la oficina para preguntar dónde estaba nuestro coche. En ese momento Fidel me explicó que lo estaban buscando, que no tenían coches y que estaba tratando de conseguir tres coches por todos los medios. Bueno, yo no quería ponerme a malas ya que no haría sino empeorar la situación y, con buena cara, le comenté que por favor me dijera si íbamos a disponer de coche antes de las tres del mediodía. Nosotros ese día queríamos viajar hasta Viñales y el trayecto era bastante largo. No queríamos que el primer día con el coche se nos hiciera de noche en la carretera ya que no conocíamos el estado de las carreteras. Él me dijo que ese día nos iba a dar un coche pero que no sabía la hora.

Una de las opciones era dormir en el Hotel Sevilla pero el precio de la habitación se nos iba de presupuesto.

Y en estas situaciones es cuando conoces y aprendes la situación de Cuba. Estábamos en el hotel, sin un sitio donde dormir esa noche y sin un coche, el cual, habíamos reservado desde España y nos habían garantizado la disponibilidad, lo teníamos pagado (es muy caro el alquiler) y no podíamos reclamar en ningún sitio. Y nadie se hacía responsable de esa situación.

No nos quedaba más remedio que seguir esperando…

Hacia las tres de la tarde se acercó Fidel y nos dijo a las tres parejas que ya nos habían encontrado coche. Yo todavía no me lo creía. Entre que hicimos el papeleo y trajeron el coche salimos de La Habana a las cuatro de la tarde.

El coche no era el que pensábamos. Nos habían adjudicado un Geely pero nos trajeron un Kia Picanto automático. Era tan pequeño que solo nos entraba una maleta en el maletero así que tuvimos que llevar la otra maleta y las mochilas en los asientos traseros. Cuando terminemos de contar nuestros días de viaje por Cuba escribiremos sobre como organizamos el viaje y reservamos coche y alojamientos y algunas cosas que nos parecen interesantes y que nos hubiera gustado saber antes de llegar a Cuba.

 
Nos costó un poco salir pero una vez que cogimos la autopista no paramos hasta llegar a Viñales sobre las siete de la tarde, vimos el anochecer entrando en el pueblo. En total hay unos 200 kilometros y nos costó recorrerlos tres horas. Aquí dejamos un enlace al vídeo del recorrido donde se puede ver el estado de las carreteras:
https://youtu.be/6QDlhTPuNME

La autopista no está muy mal, siempre hay que ir pendiente porque hay zonas con agujeros pero también hay que tener cuidado con los animales, las personas, los carros de caballos, y con el resto de vehículos que cruzan por cualquier sitio.

Cuando llevábamos recorrido la mitad del camino… ¡parada de la policía! Al otro lado de la autopista había un puesto con un policía el cual se la cruzó para pararnos y preguntarnos si llevábamos tabaco…además de pedirnos pasaportes y varias preguntas que no le interesaban tanto como la del tabaco.

Ese día (igual que el resto de días hasta el final del viaje) no teníamos nada reservado para dormir así que nada más llegar nos pusimos a buscar. Estaba todo completo pero al final nos buscaron casa, El Veguero. Estaba antes de entrar al pueblo y el dueño de la casa vino a buscarnos al pueblo ya que era de noche y nos iba costar encontrar el camino. El precio de la habitación con baño privado fue de 30 CUC la noche. La habitación era muy grande, tenía dos camas de matrimonio y el baño estaba bastante bien. Fuera tenían un porche donde cenábamos y desayunábamos junto con gatos, gallinas, patos,… En esta casa no tuvimos mucho contacto con los dueños ya que la habitación estaba separada del resto de la casa.

Esa noche nos pusieron la cena, luego unos mojitos y después de hablar un poco con ellos nos fuimos a dormir.

El precio de la cena fue de 10 CUC por persona, los mojitos o cuba libres costaban 3 CUC y, las cervezas y los refrescos 2 CUC. 



Aunque no tardamos mucho en encontrar habitación esa noche, Viñales es un lugar muy visitado y creemos que en determinadas épocas es conveniente reservarlo con antelación. Nosotros no tuvimos muchas opciones para elegir. Además en estas zonas más turísticas los precios también son más elevados y podemos encontrar mayor variedad de restaurantes y bares.

Ioana y Fermin.
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