martes, 11 de abril de 2017

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Nueva York Día 2

Tras desayunar nos dirigimos a la calle 42 y la Avenida Park para ver la Grand Central Terminal. En cuanto la tienes delante lo primero que piensas es que ya la habías visto antes y es que aparece en tantísimas películas... Los intocables, Atrapado por su pasado, Armageddon, Superman, Madagascar y otras muchas más. Esta estación construida en 1.913 está en Midtown Manhattan y es la más grande en número de andenes, 44. La usan 100.000 personas a diario a los que hay que sumar los turistas que nos acercamos a verla. 

Si nos acercamos a la estación desde la calle 42, cerca del edificio Chrysler, disfrutaremos de la fachada que contiene la escultura La gloria del comercio y que representa a Minerva, Mercurio y Hércules. Debajo se encuentran las águilas custodiando el reloj de cristal de Tiffany. Nada más entrar nos encontramos con el Main Concourse, se trata del vestíbulo principal. Es imprescindible ver el simbólico reloj central y mirar al techo dónde se puede observar pintada la constelación de estrellas que por cierto no está dibujado en la forma correcta. También podemos encontrar el Vanderbilt Hall donde hay exposiciones temporales, The New York Transit Museum y en la parte este de la estación se encuentra el Grand Central Market compuesto por tiendas de alimentación. En la página web de la estación se puede encontrar toda la información y ubicación de cada lugar. ( http://www.grandcentralterminal.com/ )



Continuamos hacia el Edificio Chrysler, rascacielos  de estilo art déco, situado en la 42 con Lexington Avenue, en el que solo se puede visitar el hall para seguir hacia St Patrick´s Cathedral, dedicada al patrón de Irlanda. Es la catedral católica con estilo neogótico más grande de América del Norte. Ubicada en la Quinta Avenida entre las calles 50 y 51, ofrece un gran contraste con el resto de edificios que la rodean. Se puede visitar, gratis, todos los días de 6,30 a 20,45. ( http://www.saintpatrickscathedral.org/)

En frente nos encontramos con el Rockefeller Center, un complejo de 19 edificios situado entre la 5ª y la 6ª Avenida cuyo edificio más importante es el rascacielos de General Electric con 266 m de altura. En los sótanos de estos edificios y la entrada desde la 5ª Avenida se encuentran algunas de las tiendas más lujosas de Nueva York. 

Nosotros subimos al mirador Top of de Rock que se encuentra  en el piso 70 del General Electric. Este edificio tiene menos altura que el Empire State, pero tiene unas vistas impresionantes de Central Park  y del propio Empire State. A nosotros nos aconsejaron que si teníamos pensado visitar ambos edificios, este lo hiciéramos durante el día y el Empire State al atardecer, y creo que es todo un acierto ya que Central Park no lo verías bien anocheciendo. 



La entrada tiene un precio de 32 $ (cuando nosotros estuvimos era de 30 $) y el horario es de 8 de la mañana a 12 de la noche todos los días del año. El último ascensor sube a las 11 de la noche. Existe la posibilidad de comprar el ticket por internet e indicar la hora estimada para subir aunque normalmente no suele haber mucha cola como en el Empire State. También esta la opción de adquirir la tarjeta New York Pass en la que está incluido este edificio. En este link está la información sobre esta tarjeta: https://www.newyorkpass.com/Es/?aid=28


Después de un buen rato contemplado las vistas desde arriba decidimos bajar y seguir la ruta, por cierto no hemos mencionado la plaza Rockefeller Center, dónde en navidad se instala la famosa pista de patinaje sobre hielo y el árbol de navidad. No sé porque pero yo me la había imaginado más grande.



Pues sin darnos cuenta ya se nos había hecho la hora de comer así que de camino a Central Park compramos algo de comida y nos sentamos en un banco del parque a la sombra a reponer fuerzas.

Después de un rato de descanso, aunque sin dejar de observar todo lo que pasaba a nuestro alrededor, decidimos alquilar unas bicis para recorrer Central Park. Todo un acierto porque con sus 4 km de largo y 800 m de ancho es uno de los parques urbanos más grande del mundo y no hubiéramos podido verlo.


Entramos por la zona de Columbus circle y seguimos el recorrido que marcan para hacer en bicicleta. La primera parada fué la Fuente Bethesda cerca de The Lake, dónde encontramos una escultura dentro de la fuente llamada Ángel de las aguas en conmemoración a la llegada en 1.842 del agua potable a través de un acueducto a Nueva York. Está fuente también ha aparecido en series y películas como, por ejemplo, Rescate. Seguimos hacia el Castillo Belvedere de estilo victoriano y que es la sede del observatorio metereológico. 




Continuamos la ruta y a la altura de la Calle East 74th llegamos a la escultura de Alicia en el País de las Maravillas donde Alicia está acompañada entre otros personajes del Conejo Blanco y el Gato de Cheshire. 


Si no disponemos de mucho tiempo para visitar el parque alquilar una bicicleta es muy buena idea, de vez en cuando había que dejar la bici para poder ir a ciertos sitios, pero no había problemas para candar la bici y acceder andando a los lugares. Y al final entre camino para aquí y camino para allí dimos la vuelta al parque. 



Ese día hizo bastante calor así que de vuelta compramos algo bien frío para beber y fuimos caminando poco a poco hacia el Empire State que lo teníamos cerca del hotel. Como estábamos a tiempo de subir y ver anochecer aprovechamos la oportunidad. Fue increíble ver la puesta de sol desde allí arriba y ver toda la ciudad iluminada así que nos dió mucha pena marcharnos de allí.

El Empire State (edificio más alto entre 1.931 y 1.972) tiene 102 plantas y 381 metros de altura y es el tercer edificio más alto de la ciudad. Se encuentra en la 5ª avenida entre las calles 33 y 34. Tiene dos miradores, uno en la planta 86 y otro en la 102, acceder al primero cuesta 32 $ y al segundo 20 $ más. El horario de visita es de 8 de la mañana a 2 de la madruga aunque el último ascensor sube a la 1,15. Como en el caso del Top of the Rock, si se adquiere  la tarjeta New York Pass la entrada está incluida. 




A nosotros nos habían recomendado subir al mirador antes del anochecer para poder ver como iba anocheciendo y ver como la ciudad se iba iluminando poco a poco. Fue una maravilla pero hay que tener en cuenta que todos queremos acceder al mirador a la misma hora así que hay que ir con tiempo porque la cola para subir es muy larga. Las entradas se pueden comprar en internet: www.esbnyc.com





Dependiendo de la época del año en la que viajemos a Nueva York puede ser arriesgado comprar los tickets para acceder a ambos miradores por internet. Para poder disfrutar de las vistas desde esa altura es necesario elegir un día en el que el cielo esté despejado y no llueva o no haya nada de niebla ya que de ser así no podríamos ver nada. Nosotros fuimos en junio e hizo muy buen tiempo pero como en el momento de reservar el viaje no lo sabíamos decidimos no comprar las entradas por internet y esperar a ver que tiempo iba hacer.


Ioana y Fermin
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martes, 4 de abril de 2017

Published martes, abril 04, 2017 by with 0 comment

Nueva York Día 1

Por fin iba ir a Nueva York!!!! Siempre he querido verlo y aunque Fermin es más de otro tipo de viajes (que además de turismo incluyan senderismo, montaña, buceo,… vamos algo de actividad deportiva, que por cierto en Nueva York también la tuvo) me dio el gusto de hacer este viaje. 

Después de un buen rato en la aduana del aeropuerto JFK (lo que cuesta entrar en Nueva York), llegamos al lugar en el que nos estaba esperando el chófer que nos llevaría al hotel. Tras saludarnos nos dijo que tenia una noticia buena y otra mala y nos pregunto cual queríamos saber primero. Primero la mala, gracias. La mala era que el coche con el que tenía que haber venido a recogernos se le había estropeado y que no le quedaban más coches en el garaje y, la buena, que se había traído la limusina. Fue una buena forma de entrar en Nueva York.

Nosotros estuvimos alojamos en el Hotel Pennsylvania, es enorme y está bastante viejo pero bueno, también tiene su encanto. Para nosotros lo más importante a la hora de decidirnos por el hotel era la ubicación y este se encuentra en Chelsea, en el número 401 de la 7ª Avenida, frente al Madison Square Garden y la estación Pennsylvania Station. 

Frente al hotel había dos Starbucks que además de poder desayunar venían bien para tener wifi ya que en el hotel había que pagar por él y era bastante caro. Además de los Starbucks había otras cuantas cafeterías cerca del hotel.

Con el cambio horario nos levantamos temprano y como habíamos quedado con un primo de Fermin y su mujer para desayunar (que casualidad que íbamos a coincidir casi los mismos días y en el mismo hotel) para hacer tiempo hasta las 8 lo primero que hicimos fue ir a Times Square donde da igual a que hora vayas porque siempre parece que es de día. A mi me decepcionó un poco, me lo había imaginado de otra  forma, sobre todo más grande. Es una locura de gente andando y cruzando calles y coches circulando por todas partes… 




Ya casi era la hora así que volvimos al hotel para ir a desayunar todos juntos y aunque estábamos deseando empezar a recorrer la ciudad nos liamos hablando… Ya con el estómago lleno y con los consejos de Ana y Txesto que llevaban ya algún día en la ciudad comenzamos a andar, porque si algo haces en Nueva York es andar y andar y andar.

Comenzamos por la calle Broadway hasta llegar al edificio Flatiron, que está entre esta calle y la 5ª Avenida. Se trata de un rascacielos centenario que se encuentra en una manzana triangular. Se construyo en 1.902 convirtiéndose en ese momento en el edificio más alto del mundo. Este edificio se ha convertido en un icono de Nueva York por lo que ha aparecido muchas veces en el cine (en películas como Spiderman o Armageddon) y en televisión (en las series de Friends o Gossip Girl). Desde aquí continuamos hacia el Arco de Washington, ubicado en el Washington Square Park e inspirado en el Arco de Triunfo de los Campos Elíseos en París.





El siguiente objetivo era el One World Trade Center (sexto rascacielos más alto del mundo) y el memorial a las víctimas de los ataques del 11 de Septiembre. 

Seguimos hacia Wall Street, una estrecha calle del bajo Manhattan entre Broadway y el río Este, considerado el corazón histórico del distrito financiero donde se encuentra la Bolsa (New York Stock Exchange) y el Federal Hall. Hasta los atentados del 11S se podía acceder al interior de la Bolsa pero ahora no es posible. Se puede observar cómo todas las personas que entran pasan por controles de seguridad. Para ver el ambiente que hay en esta zona es preferible visitarla de lunes a viernes en horario laboral.

En este punto otra parada obligatoria era para visitar el Charging Bull, situada en el parque Bowling Green, está escultura de bronce de 3.200 kilos de peso representa a un toro, el símbolo del optimismo, agresividad y prosperidad financiera. 
Aquí, en un pequeño parque, hicimos una parada para comer. Si algo tiene Nueva York es que todo lo que ves ya lo has visto antes, bien sea en una película, en una serie o en una revista. Mientras comíamos entre todos los ejecutivos descalzos tomándose un lunch sentados al sol, vimos a una chica paseando a cinco perros a la vez, a dos niñeras paseando carritos de hasta seis niños, …


Después de comer un trozo de pizza decidimos ir a coger el ferry que une Manhattan con Staten Island, dando un paseo por el Hudson. Durante este recorrido se puede ver el puente de Brooklyn, el puente de Verrazano, desde donde comienza la maratón de Nueva York, Ellis Island y la Estatua de la Libertad. Al llegar a Staten Island si no nos vamos a quedar a ver esta zona hay que darse prisa para bajarse del ferry y volver a montarse en el de vuelta, si no nos tocará esperar un buen rato al siguiente. Os recomendamos en el viaje de ida poneros a la derecha para poder ver la Estatua de la Libertad y a la vuelta a la izquierda. También es buena opción hacer el recorrido al anochecer para ver como se van iluminando los edificios. El trayecto es gratuito y dura unos 25 minutos y el ferry funciona las 24 horas del día durante todos los días del año. Aquí dejamos un enlace a los horarios: http://www.siferry.com/schedules.html



Una vez terminado el recorrido comenzamos la vuelta al hotel dando un paseo por Battery Park. El parque además de tener unas vistas impresionantes cuenta con un paseo repleto de monumentos con textos históricos que te permiten conocer más la historia de la ciudad. Entre ellos podemos ver Castle Clinton, que hoy en día se utiliza para la venta de billetes de ferry, también nos encontramos con la Esfera, una estructura metálica que ornamentaba las torres gemelas que ahora es un monumento a las personas que fallecieron en el 11S.



Además de esto, el paseo tiene mucha vida, parejas paseando, familias con niños, gente tomando el sol, corriendo y paseando a sus mascotas, … Merece la pena darse un paseo, nosotros lo hicimos al anochecer y los colores que se veían fueron espectaculares.




Continuamos hacia el barrio de Tribeca, después el del Soho y por último West Village. Éste último nos encantó. Parece un pueblo dentro de la ciudad. Tiene un ambiente bohemio, con unas tiendas y restaurantes preciosos, un ambiente tranquilo en el se puede disfrutar de sus terrazas donde las gente está cenando y tomando copas. 


Ya era de noche cuando llegamos al hotel y aunque estábamos deseando ver Times Square de noche estábamos tan cansados que decidimos comprar algo de comer debajo del hotel y subir a nuestra habitación a descansar. Casí pegado al hotel hay un deli donde poder comprar comida. Los delis, muy famosos en Nueva York, son pequeños supermercados donde se vende comida caliente preparada para llevar en tupper. La comida se paga por peso y hay una gran variedad de verdura, carne y pescado entre otras cosas. La verdad es que no sons muy baratos, pero la comida en Nueva York quitando los perritos calientes, las hamburguesas y la pizza, es bastante cara.

Ioana y Fermin
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