miércoles, 10 de mayo de 2017

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Nueva York Día 3

Aunque nos hubiera gustado hacer más excursiones nosotros elegimos dos. Una de ellas fue la de Contrastes, porque Nueva York no es solo Manhatthan, sino que son cinco distritos que, ya que no podíamos conocer todos en profundidad, por lo menos realizar una visita general. La excursión la contratamos en el mismo hotel dónde estábamos alojados, pero se puede reservar en muchos lugares. El precio varia dependiendo de donde la compremos pero suele estar entre 40 y 60 dólares y también depende de la duración que normalmente suele ser de unas cuatro horas.

Nos recogieron en el hotel con una furgoneta pequeña y salimos de Manhattan por el Lincoln Tunnel para pasar a New Jersey desde donde podemos observar la parte este de Manhattan y dirigiéndonos al norte pasaremos por varios pequeños vecindarios Americanos.

Se cruza el George Washington Bridge para entrar en el Bronx, al norte de Manhattan. Quizás este sea el distrito menos preparado para el turismo pero cuenta con grandes atracciones y aunque hace una década fue un barrio muy peligroso, hoy en día hay muchos operadores que realizan excursiones para poder visitarlo. Está es la forma más segura de verlo ya que aunque no es tan peligroso como antes todavía existen algunas zonas en las que podemos encontrarnos con algún problema.

La primera parada fue para ver el estadio de los Yankees. Es increíble pensar que el estadio se encuentra en este barrio debido a como era hace unos años… Continuamos el recorrido viendo la comisaría Forth Apache dónde en los 70 se produjo la famosa película que contaba con el actor Paul Newman, los famosos graffitis, la Avenida Westchester dónde se encuentra gran parte del comercio y dónde no encontraremos ni turismo ni gente de otros barrios de Nueva York. A pesar de la tranquilidad que se veía por las calles quedan muchas señales de lo que fue el barrio. A parte de graffitis podemos ver por ejemplo casas en las que hay placas de la policía que indican que esas viviendas han sido registradas. 



A continuación cruzando el Bronx-Whitestone Bridge nos dirigimos al distrito con más mezcla de culturas, Queens. Tras dar un pequeño paseo por Malba dónde pudimos observar unas casas impresionantes con grandes jardines nos dirigimos hacia el parque Flushing Meadows Corona Park donde se rodó Men in Black con Will Smith y Tommy Lee Jones y donde se juega U.S Open.

En este distrito también pudimos ver el barrio latino y su Avenida Roosevelt llena de tiendas con ropa y complementos falsificados y donde los coches circulan debajo del metro. Esta zona se puede visitar por nuestra cuenta sin ningún tipo de peligro. Continuamos el recorrido pasando por el inmenso Cementerio First Calvary que se ve muy bien desde la carretera.


Y por fin llegamos al barrio de Williamsburg en el distrito de Brooklyn. Oh my God!!!!! No sabes ni que decir… Si ya impacta ver a los hombres con esa ropa y… ese pelo, ver a las mujeres… esas pelucas, esas faldas, …  Junto con el Bronx era uno de los lugares que estábamos deseando conocer. Parece que retrocedes en el tiempo solo con verles. Pero en unas pocas calles todo cambia. Pasamos de la forma de vida de los judíos llena de antiguas tradiciones a la zona de los hipster. Si por algo le llaman la excursión de los contrastes. Ahora podemos ver un bonito paisaje urbano de bicicletas, gafas de pasta, camisas de cuadros y perros con pedigrí. Calles llenas de galerías de arte, pubs, restaurantes y boutiques. 


Para finalizar la excursión llegamos a The River Café, uno de los restaurantes más conocidos y espectaculares de Nueva York, sobre todo por sus vistas, situado bajo el Puente de Brooklyn a la orilla del río Hudson.

Aunque en una excursión de cuatro horas es imposible conocer bien estos distritos de Nueva York, si no disponemos de tiempo suficiente para visitar estos barrios por nuestra cuenta merece mucho la pena hacerla. Pero si tenemos suerte y disponemos de tiempo suficiente para ver Manhattan y algún distrito más nosotros sin duda nos hubiéramos acercado a Williamsburg. Si alguna vez volvemos esta es una de nuestras tareas pendientes.

Después de la estupenda mañana que pasamos decidimos ir a visitar el Museo Americano de Historia Natural. Este museo es una de las referencias imprescindibles a nivel mundial en lo referente a interpretación, estudio y labor educativa sobre la evolución del ser humano, la naturaleza y el Universo. El precio de la entrada aunque viene indicado es orientativo. Hace falta mucho tiempo para ver el museo completo así que a no ser que se disponga de ese tiempo lo mejor es hacer una selección de cosas a ver.


Tras salir del museo decidimos cruzar Central Park dando un paseo, ya que nosotros lo recorrimos en bici, y dirigirnos hacia la Quinta Avenida para ir a ver las impresionantes tiendas que hay en esta calle. Entramos en Tiffany & Co, aunque no queramos comprar nada allí merece la pena verla. Hay unas joyas impresionantes y en una de las plantas tenemos joyas de plata al alcance de la mayoría de los mortales. Seguimos andando por la calle pasando por Louis Vuitton, Apple, Michael Kors,… y por la Biblioteca para acabar en Times Square dónde nos sentamos un ratito a descansar y a ver…





Times Square es uno de los lugares que merece la pena ver por la noche porque aunque durante el día todas las pantallas que hay están en funcionamiento no destacan tanto como por la noche. De hecho hay más luz por la noche que durante el día.

Ioana y Fermin.
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martes, 11 de abril de 2017

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Nueva York Día 2

Tras desayunar nos dirigimos a la calle 42 y la Avenida Park para ver la Grand Central Terminal. En cuanto la tienes delante lo primero que piensas es que ya la habías visto antes y es que aparece en tantísimas películas... Los intocables, Atrapado por su pasado, Armageddon, Superman, Madagascar y otras muchas más. Esta estación construida en 1.913 está en Midtown Manhattan y es la más grande en número de andenes, 44. La usan 100.000 personas a diario a los que hay que sumar los turistas que nos acercamos a verla. 

Si nos acercamos a la estación desde la calle 42, cerca del edificio Chrysler, disfrutaremos de la fachada que contiene la escultura La gloria del comercio y que representa a Minerva, Mercurio y Hércules. Debajo se encuentran las águilas custodiando el reloj de cristal de Tiffany. Nada más entrar nos encontramos con el Main Concourse, se trata del vestíbulo principal. Es imprescindible ver el simbólico reloj central y mirar al techo dónde se puede observar pintada la constelación de estrellas que por cierto no está dibujado en la forma correcta. También podemos encontrar el Vanderbilt Hall donde hay exposiciones temporales, The New York Transit Museum y en la parte este de la estación se encuentra el Grand Central Market compuesto por tiendas de alimentación. En la página web de la estación se puede encontrar toda la información y ubicación de cada lugar. ( http://www.grandcentralterminal.com/ )



Continuamos hacia el Edificio Chrysler, rascacielos  de estilo art déco, situado en la 42 con Lexington Avenue, en el que solo se puede visitar el hall para seguir hacia St Patrick´s Cathedral, dedicada al patrón de Irlanda. Es la catedral católica con estilo neogótico más grande de América del Norte. Ubicada en la Quinta Avenida entre las calles 50 y 51, ofrece un gran contraste con el resto de edificios que la rodean. Se puede visitar, gratis, todos los días de 6,30 a 20,45. ( http://www.saintpatrickscathedral.org/)

En frente nos encontramos con el Rockefeller Center, un complejo de 19 edificios situado entre la 5ª y la 6ª Avenida cuyo edificio más importante es el rascacielos de General Electric con 266 m de altura. En los sótanos de estos edificios y la entrada desde la 5ª Avenida se encuentran algunas de las tiendas más lujosas de Nueva York. 

Nosotros subimos al mirador Top of de Rock que se encuentra  en el piso 70 del General Electric. Este edificio tiene menos altura que el Empire State, pero tiene unas vistas impresionantes de Central Park  y del propio Empire State. A nosotros nos aconsejaron que si teníamos pensado visitar ambos edificios, este lo hiciéramos durante el día y el Empire State al atardecer, y creo que es todo un acierto ya que Central Park no lo verías bien anocheciendo. 



La entrada tiene un precio de 32 $ (cuando nosotros estuvimos era de 30 $) y el horario es de 8 de la mañana a 12 de la noche todos los días del año. El último ascensor sube a las 11 de la noche. Existe la posibilidad de comprar el ticket por internet e indicar la hora estimada para subir aunque normalmente no suele haber mucha cola como en el Empire State. También esta la opción de adquirir la tarjeta New York Pass en la que está incluido este edificio. En este link está la información sobre esta tarjeta: https://www.newyorkpass.com/Es/?aid=28


Después de un buen rato contemplado las vistas desde arriba decidimos bajar y seguir la ruta, por cierto no hemos mencionado la plaza Rockefeller Center, dónde en navidad se instala la famosa pista de patinaje sobre hielo y el árbol de navidad. No sé porque pero yo me la había imaginado más grande.



Pues sin darnos cuenta ya se nos había hecho la hora de comer así que de camino a Central Park compramos algo de comida y nos sentamos en un banco del parque a la sombra a reponer fuerzas.

Después de un rato de descanso, aunque sin dejar de observar todo lo que pasaba a nuestro alrededor, decidimos alquilar unas bicis para recorrer Central Park. Todo un acierto porque con sus 4 km de largo y 800 m de ancho es uno de los parques urbanos más grande del mundo y no hubiéramos podido verlo.


Entramos por la zona de Columbus circle y seguimos el recorrido que marcan para hacer en bicicleta. La primera parada fué la Fuente Bethesda cerca de The Lake, dónde encontramos una escultura dentro de la fuente llamada Ángel de las aguas en conmemoración a la llegada en 1.842 del agua potable a través de un acueducto a Nueva York. Está fuente también ha aparecido en series y películas como, por ejemplo, Rescate. Seguimos hacia el Castillo Belvedere de estilo victoriano y que es la sede del observatorio metereológico. 




Continuamos la ruta y a la altura de la Calle East 74th llegamos a la escultura de Alicia en el País de las Maravillas donde Alicia está acompañada entre otros personajes del Conejo Blanco y el Gato de Cheshire. 


Si no disponemos de mucho tiempo para visitar el parque alquilar una bicicleta es muy buena idea, de vez en cuando había que dejar la bici para poder ir a ciertos sitios, pero no había problemas para candar la bici y acceder andando a los lugares. Y al final entre camino para aquí y camino para allí dimos la vuelta al parque. 



Ese día hizo bastante calor así que de vuelta compramos algo bien frío para beber y fuimos caminando poco a poco hacia el Empire State que lo teníamos cerca del hotel. Como estábamos a tiempo de subir y ver anochecer aprovechamos la oportunidad. Fue increíble ver la puesta de sol desde allí arriba y ver toda la ciudad iluminada así que nos dió mucha pena marcharnos de allí.

El Empire State (edificio más alto entre 1.931 y 1.972) tiene 102 plantas y 381 metros de altura y es el tercer edificio más alto de la ciudad. Se encuentra en la 5ª avenida entre las calles 33 y 34. Tiene dos miradores, uno en la planta 86 y otro en la 102, acceder al primero cuesta 32 $ y al segundo 20 $ más. El horario de visita es de 8 de la mañana a 2 de la madruga aunque el último ascensor sube a la 1,15. Como en el caso del Top of the Rock, si se adquiere  la tarjeta New York Pass la entrada está incluida. 




A nosotros nos habían recomendado subir al mirador antes del anochecer para poder ver como iba anocheciendo y ver como la ciudad se iba iluminando poco a poco. Fue una maravilla pero hay que tener en cuenta que todos queremos acceder al mirador a la misma hora así que hay que ir con tiempo porque la cola para subir es muy larga. Las entradas se pueden comprar en internet: www.esbnyc.com





Dependiendo de la época del año en la que viajemos a Nueva York puede ser arriesgado comprar los tickets para acceder a ambos miradores por internet. Para poder disfrutar de las vistas desde esa altura es necesario elegir un día en el que el cielo esté despejado y no llueva o no haya nada de niebla ya que de ser así no podríamos ver nada. Nosotros fuimos en junio e hizo muy buen tiempo pero como en el momento de reservar el viaje no lo sabíamos decidimos no comprar las entradas por internet y esperar a ver que tiempo iba hacer.


Ioana y Fermin
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martes, 4 de abril de 2017

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Nueva York Día 1

Por fin iba ir a Nueva York!!!! Siempre he querido verlo y aunque Fermin es más de otro tipo de viajes (que además de turismo incluyan senderismo, montaña, buceo,… vamos algo de actividad deportiva, que por cierto en Nueva York también la tuvo) me dio el gusto de hacer este viaje. 

Después de un buen rato en la aduana del aeropuerto JFK (lo que cuesta entrar en Nueva York), llegamos al lugar en el que nos estaba esperando el chófer que nos llevaría al hotel. Tras saludarnos nos dijo que tenia una noticia buena y otra mala y nos pregunto cual queríamos saber primero. Primero la mala, gracias. La mala era que el coche con el que tenía que haber venido a recogernos se le había estropeado y que no le quedaban más coches en el garaje y, la buena, que se había traído la limusina. Fue una buena forma de entrar en Nueva York.

Nosotros estuvimos alojamos en el Hotel Pennsylvania, es enorme y está bastante viejo pero bueno, también tiene su encanto. Para nosotros lo más importante a la hora de decidirnos por el hotel era la ubicación y este se encuentra en Chelsea, en el número 401 de la 7ª Avenida, frente al Madison Square Garden y la estación Pennsylvania Station. 

Frente al hotel había dos Starbucks que además de poder desayunar venían bien para tener wifi ya que en el hotel había que pagar por él y era bastante caro. Además de los Starbucks había otras cuantas cafeterías cerca del hotel.

Con el cambio horario nos levantamos temprano y como habíamos quedado con un primo de Fermin y su mujer para desayunar (que casualidad que íbamos a coincidir casi los mismos días y en el mismo hotel) para hacer tiempo hasta las 8 lo primero que hicimos fue ir a Times Square donde da igual a que hora vayas porque siempre parece que es de día. A mi me decepcionó un poco, me lo había imaginado de otra  forma, sobre todo más grande. Es una locura de gente andando y cruzando calles y coches circulando por todas partes… 




Ya casi era la hora así que volvimos al hotel para ir a desayunar todos juntos y aunque estábamos deseando empezar a recorrer la ciudad nos liamos hablando… Ya con el estómago lleno y con los consejos de Ana y Txesto que llevaban ya algún día en la ciudad comenzamos a andar, porque si algo haces en Nueva York es andar y andar y andar.

Comenzamos por la calle Broadway hasta llegar al edificio Flatiron, que está entre esta calle y la 5ª Avenida. Se trata de un rascacielos centenario que se encuentra en una manzana triangular. Se construyo en 1.902 convirtiéndose en ese momento en el edificio más alto del mundo. Este edificio se ha convertido en un icono de Nueva York por lo que ha aparecido muchas veces en el cine (en películas como Spiderman o Armageddon) y en televisión (en las series de Friends o Gossip Girl). Desde aquí continuamos hacia el Arco de Washington, ubicado en el Washington Square Park e inspirado en el Arco de Triunfo de los Campos Elíseos en París.





El siguiente objetivo era el One World Trade Center (sexto rascacielos más alto del mundo) y el memorial a las víctimas de los ataques del 11 de Septiembre. 

Seguimos hacia Wall Street, una estrecha calle del bajo Manhattan entre Broadway y el río Este, considerado el corazón histórico del distrito financiero donde se encuentra la Bolsa (New York Stock Exchange) y el Federal Hall. Hasta los atentados del 11S se podía acceder al interior de la Bolsa pero ahora no es posible. Se puede observar cómo todas las personas que entran pasan por controles de seguridad. Para ver el ambiente que hay en esta zona es preferible visitarla de lunes a viernes en horario laboral.

En este punto otra parada obligatoria era para visitar el Charging Bull, situada en el parque Bowling Green, está escultura de bronce de 3.200 kilos de peso representa a un toro, el símbolo del optimismo, agresividad y prosperidad financiera. 
Aquí, en un pequeño parque, hicimos una parada para comer. Si algo tiene Nueva York es que todo lo que ves ya lo has visto antes, bien sea en una película, en una serie o en una revista. Mientras comíamos entre todos los ejecutivos descalzos tomándose un lunch sentados al sol, vimos a una chica paseando a cinco perros a la vez, a dos niñeras paseando carritos de hasta seis niños, …


Después de comer un trozo de pizza decidimos ir a coger el ferry que une Manhattan con Staten Island, dando un paseo por el Hudson. Durante este recorrido se puede ver el puente de Brooklyn, el puente de Verrazano, desde donde comienza la maratón de Nueva York, Ellis Island y la Estatua de la Libertad. Al llegar a Staten Island si no nos vamos a quedar a ver esta zona hay que darse prisa para bajarse del ferry y volver a montarse en el de vuelta, si no nos tocará esperar un buen rato al siguiente. Os recomendamos en el viaje de ida poneros a la derecha para poder ver la Estatua de la Libertad y a la vuelta a la izquierda. También es buena opción hacer el recorrido al anochecer para ver como se van iluminando los edificios. El trayecto es gratuito y dura unos 25 minutos y el ferry funciona las 24 horas del día durante todos los días del año. Aquí dejamos un enlace a los horarios: http://www.siferry.com/schedules.html



Una vez terminado el recorrido comenzamos la vuelta al hotel dando un paseo por Battery Park. El parque además de tener unas vistas impresionantes cuenta con un paseo repleto de monumentos con textos históricos que te permiten conocer más la historia de la ciudad. Entre ellos podemos ver Castle Clinton, que hoy en día se utiliza para la venta de billetes de ferry, también nos encontramos con la Esfera, una estructura metálica que ornamentaba las torres gemelas que ahora es un monumento a las personas que fallecieron en el 11S.



Además de esto, el paseo tiene mucha vida, parejas paseando, familias con niños, gente tomando el sol, corriendo y paseando a sus mascotas, … Merece la pena darse un paseo, nosotros lo hicimos al anochecer y los colores que se veían fueron espectaculares.




Continuamos hacia el barrio de Tribeca, después el del Soho y por último West Village. Éste último nos encantó. Parece un pueblo dentro de la ciudad. Tiene un ambiente bohemio, con unas tiendas y restaurantes preciosos, un ambiente tranquilo en el se puede disfrutar de sus terrazas donde las gente está cenando y tomando copas. 


Ya era de noche cuando llegamos al hotel y aunque estábamos deseando ver Times Square de noche estábamos tan cansados que decidimos comprar algo de comer debajo del hotel y subir a nuestra habitación a descansar. Casí pegado al hotel hay un deli donde poder comprar comida. Los delis, muy famosos en Nueva York, son pequeños supermercados donde se vende comida caliente preparada para llevar en tupper. La comida se paga por peso y hay una gran variedad de verdura, carne y pescado entre otras cosas. La verdad es que no sons muy baratos, pero la comida en Nueva York quitando los perritos calientes, las hamburguesas y la pizza, es bastante cara.

Ioana y Fermin
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miércoles, 26 de octubre de 2016

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Escapada a Oporto (Parte II)

Día 2 en Oporto.

Comenzamos nuestro segundo día en la ciudad visitando la Estación de Tren de San Bento, construida a principios del S. IX sobre los restos de un antiguo convento. Si ya la fachada es señorial, el hall decorado con más de 20.000 azulejos en los que se retrata la historia de Portugal es una auténtica joya.



De la estación nos dirigimos hacia la orilla del río donde habíamos reservado un viaje en barco por el Duero para pasar por todos los puentes que lo cruzan. Además desde el río se puede ver como han construido una parte de la carretera sobre el río.



Una vez finalizado el paseo en barco cruzamos el puente D. Luis I para pasar a la otra orilla del río.  En este lado nos encontramos con Vila Nova de Gaia, donde se sitúan las bodegas más conocidas. Además de visitarlas se puede degustar el vino de Oporto.



Volvimos a cruzar el río para coger el funicular Dos Guindais que conecta la Ribeira, a la orilla del río, con el bario de Batalha, en la parte alta de la ciudad donde se encuentra la catedral de la Sé. En el centro de la plaza de la Catedral hayan columna que era utilizada para colgar a los criminales. A parte de ver la Catedral merece la pena llegar hasta aquí para disfrutar de las vistas.




Volvimos hacia en centro y buscando el Café Majestic pasamos por el Centro Comercial Via Catarina junto al mercado de Bolhao. Se encuentra en la Rua de Santa Catarina y aunque es un centro comercial como el resto, con tiendas de ropa, joyerías, restaurantes,… nos pareció un buen sitio para comer. Fermin repitió el mismo menú del día anterior. Y ya que estábamos allí y en Portugal para esas fechas ya estaban las segundas rebajas nos dimos una vuelta por las tiendas.

Volviendo al Café Majestic, tuvimos mala suerte, estaba cerrado. Nos habían recomendado su visita ya que se trata de un elegante café de los años 20 que en su época se convirtió en lugar de reunión de personajes ilustres y sirvió de inspiración a escritores y artistas.

La calle Rua de Santa Catarina que comienza en la Plaza de Batalha y donde se encuentra la Iglesia de San Antonio de los Congregados es la zona comercial más importante de la ciudad. Además también nos encontramos con la Capilla de las Almas, una pequeña iglesia revestida con azulejos en color azul. La calle termina en la Plaza del Marqués de Pombal.

Lo malo de viajar en invierno es que anochece muy pronto. Pero bueno decidimos aprovechar que ya era de noche para acercarnos al río y ver los puentes iluminados. 


Día 3 en Oporto.

Sólo disponíamos de un rato por la mañana, así que callejeamos durante un ratito y con mucha pena y dejando muchos lugares por ver nos volvimos a casa.

Para comer hicimos una parada en Sanabria, en la provincia de Zamora. Mereció la pena parar ahí ya que el pueblo es muy bonito. Y desde aquí nos fuimos directos a casa a esperar a los Reyes Magos.


Recuerdo que cuando estuve en Lisboa una persona con la que coincidí en el hotel me dijo que venia de Oporto y que le había parecido horrible, viejo, sucio y oscuro, y que no me recomendaba ir a visitarlo. Menos mal que no le he hecho caso, porque si Lisboa me encantó, Oporto me ha enamorado. Es cierto que hay muchos edificios abandonados y muy descuidados pero hasta esos edificios tienen su encanto y a pesar de que Fermin no estaba en buenas condiciones estuvimos muy a gusto recorriendo la ciudad.


Ioana y Fermin.
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miércoles, 3 de agosto de 2016

Published miércoles, agosto 03, 2016 by with 0 comment

Escapada a Oporto (Parte I)

Cómo los dos teníamos unos días libres en enero decidimos hacer una escapada a Oporto. El día 1 de enero y a pesar de que Fermín estaba con fiebre (es un valiente) salimos hacia allí. Para no pasar tantas horas en la carretera paramos en León y pasamos la noche allí. Y ya que estábamos pues aprovechamos para conocerlo y disfrutar de sus tapas.


No es una ciudad muy grande así que dando un paseo nos acercamos al centro para ir a cenar unas tapas en su famosa Plaza San Martín en el Barrio Húmedo. Algunos de los bares en los que entramos fueron El Rebote, cuya tapa es una croqueta, de la cual tienes varios tipos a elegir, también nos pasamos por La Bicha, uno de los más míticos, en el que la tapa es morcilla con sabor picadillo. El bar es muy pequeño, el dueño es peculiar y tiene varios letreros curiosos en las paredes. Nos pasamos por otro bar del que no recordamos el nombre y la tapa era un pintxo de chorizo. Con esto fue suficiente ya que las tapas tienen un tamaño considerado.




A la mañana siguiente antes de salir hacia Oporto nos acercamos al centro ya que habíamos visto una chocolatería el día anterior para desayunarnos una buena taza de chocolate caliente con churros y así poder aguantar mejor el frío que hacia. Después del desayuno como yo nunca antes había estado en León visitamos la catedral y callejeamos un poco.


Llegamos a Oporto y nos alojamos en el hotel. Aunque estaba algo alejado del centro teníamos buena comunicación de autobuses urbanos que cogíamos cerca del hotel y nos dejaban en la Plaza de la Libertad. Aprovechando que el hotel tenía piscina decidimos darnos un baño antes de salir a cenar algo.


Día 1 en Oporto.

Con tranquilidad, ya que Fermín seguía con fiebre, comenzamos a ver la ciudad por el Castelo de Sao Joao de Foz desde donde fuimos paseando por la Avenida de D. Carlos I hacia el Farol de Sao Miguel. Ese día cogimos ticket para usar el autobús turístico así que en lugar de ir andando desde ahí hasta el centro nos montamos en el autobús y aprovechamos para visitar los lugares más alejados. Cruzando por el puente de D. Luis I pasamos a la otra margen del río. 


Después de una buena vuelta en el autobús nos bajamos en la Plaza de la Libertad ubicada en el centro de la ciudad. En el centro de la plaza destaca la estatua del rey Pedro IV. Desde está plaza comienza la Avenida de los Aliados en la que encontramos edificios modernistas de principios del S. XX como el Ayuntamiento y un espectacular McDonals con una peculiar decoración. Merece la pena entrar a verlo.



Cogimos dirección al río callejeando, porque ningún sitio de Oporto tiene desperdicio, para llegar a la orilla del río. Vaya ambiente tenia esta zona, gente paseando, sentada en las terrazas, puestos de diferentes artículos… 


Dejamos el río para meternos hacía el noroeste por más calles y callejas hasta que encontramos un restaurante para poder comer una francesinha. Estos son unos sandwiches rellenos de diversos embutidos y carne recubierto  con lonchas de queso gratinado y bañado en una salsa picante de tomate y cerveza acompañado de patatas fritas. Casi nada ehhhhh, si eso no le quitaba la fiebre no sé que se la quitaría… Yo me conformé con un plato de pasta que, por cierto, estaba muy buena.


Después de esto nos tocó subir (Oporto tiene buenas cuestas) hasta la Torre de los Clérigos. Se trata de uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad, de estilo barroco, con 76 m de altura y más de 200 escalones. A pesar de ello decidimos subir para poder disfrutar de las vistas.

Además de la torre también se puede visitar la iglesia a la que pertenece.

Tras ver la iglesia y de camino a coger el autobús para volver al hotel entramos a ver la famosa librería Lello.  Esta es famosa por haberse rodado en ella varias escenas de la película de Harry Potter y la verdad es que es preciosa. No es muy grande y suelen visitarla unas 4.000 personas diarias por lo que la cola para entrar está asegurada. 





Continuará...
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