Nos despertamos y subimos a la azotea a disfrutar de las vistas desde allí arriba mientras nos preparaban el desayuno. Normalmente los desayunos en las casas han sido muy completos, fruta, huevos en diferentes formas, en tortilla, fritos,… zumo, café y luego a veces tortitas, tostadas, hasta croquetas. Desayunar en el jardín de esta casa fue todo un lujo y la familia que vivía en ella era encantadora.
Dejamos
la casa para acercarnos al centro con el coche y dar una vuelta.
Cienfuegos,
también conocida como la Perla del Sur de Cuba, es una ciudad inspirada en la Francia
del Siglo XIX. Ubicada en torno a la bahía natural más grande de Cuba fue
declarada en 2.005 patrimonio mundial de la UNESCO. Además de su ambiente
marítimo disfrutamos de sus tranquilas calles, sin masificaciones turísticas,
dónde pudimos observar el día a día de sus habitantes.
Mientras
paseábamos descubrimos una heladería Copelia y como en La Habana no pudimos
probar sus famosos helados decidimos entrar. El local era enorme y estaba lleno,
pasaban helados por todas partes, en cantidades exageradas. Mucha gente se
llevaba el helado en tuppers a casa. Pedimos un par de helados por los que
pagamos 3,60 CUC.
En
esta ciudad cabe destacar el Parque José Martí situado en lo que antes era la
Plaza de Armas y donde se erigió el alzamiento popular contra Batista en 1.957. En el parque se encuentra el
Arco del Triunfo dedicado a la independencia de Cuba junto con una estatua de
mármol de José Martí.
En
frente, la Catedral de la Purísima Concepción, construida en 1.869, de estilo
neoclásico. También nos encontramos con el Museo Histórico Provincial,
interesante su colección de antigüedades y las artes decorativas.
Otros
puntos interesantes para visitar son el Teatro Tomás Terry, El Cementerio de la
Reina, donde descansan soldados españoles fallecidos en las guerras de
independencia, el Palacio de Valle.
Además
de la ciudad, en las afueras hay varios lugares muy interesantes como la
necrópolis Tomás Acea, la Laguna Guanaroca, El Nicho y Playa Rancho Luna.
Nosotros
teníamos previsto ir a El Nicho, así que siguiendo las indicaciones que nos
dieron en la casa para llegar, cogimos el coche y primero por carretera y al
final por una carretera más estrecha llegamos al punto de acceso.
Situado
en el Parque Natural de Collantes pertenece a la Sierra del Escambray y solo
puede visitarse esta pequeña parte que además está protegida. Además de
recorrer el sendero de 1,5 kilometros también podemos bañarnos en las heladas
aguas de las piscinas naturales que forma el río, visitar la cueva y observar
aves.
El
parque está abierto de 8,30 a 18,30 horas y la entrada tiene un precio de 5
CUC. Dentro hay un restaurante y fuera otro.
Nosotros
comimos en el restaurante que está dentro del parque y comimos bien. Desde aquí
deshicimos una parte del camino para ir hasta Trinidad.
Nada
más llegar comprobamos lo que habíamos oído, estaba lleno de turistas. Como
queríamos aprovechar la tarde para recorrer la ciudad no nos entretuvimos mucho
en mirar casas así que elegimos rápidamente y la verdad que aunque vimos otras
mejores después no estaba mal. La habitación con baño estaba dentro de la
propia casa y con una ventana a un patio interior. La casa era típica de la
ciudad, con grandes ventanales a la calle, techos altos y un salón que te
permitía ver la vida fuera de la casa y a los que pasaban por la calle la vida
dentro de la casa.
El
precio, al ser sitio turístico más caro, fue de 30 CUC la habitación y 5 CUC el
desayuno, que la verdad fue uno de los más flojos de todo el viaje.
Trinidad
es muy conocida por su colonial casco antiguo y a diferencia del resto de
lugares que visitamos en Cuba, las calles están adoquinas. En 1.988 fue
declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Entre los palacetes e
innumerables inmuebles destaca la Iglesia Parroquial de la Santísima Trinidad
construida entre los años 1.817 y 1.892 en diferentes estilos, el Museo
Romántico que cuenta con un precioso patio andaluz.
Hay
un gran número de plazas, destacan la Plazuela Las Tres Palmitas, la Plaza de
Santa Ana y la Plaza Mayor donde se encuentra la estatua de la musa de la danza
y la música, Terpsicore. Y música es lo que no falta en Trinidad, hay mucho
ambiente y siempre hay música en directo.
Nosotros
decidimos cenar fuera, ya que hay muchas opciones y disfrutar del ambiente
nocturno. Es precioso ver el atardecer sentados en las escaleras a lado de la
Iglesia.
Ioana
y Fermín.




































