Nos
levantamos y tras desayunar en la casa en la que estábamos alojados cargamos
las maletas en el coche y salimos de Trinidad hacia Playa Ancon que se
encuentra a unos 12 kilómetros. Llegamos temprano a la playa y no había nadie
pero poco a poco comenzaron a llegar turistas sobre todo de los hoteles. Además
de hoteles vimos un centro de buceo, en el que la inmersión tenía un precio de
35 CUC.
Aunque
la playa era bonita no nos impresionó tanto como lo hicieron otras y haciendo
snorkel no vimos muchos peces. El agua era transparente pero el fondo estaba
lleno de algas. Después de un baño y tomar el sol para secarnos recogimos para
seguir el camino. Al llegar al parking de la playa no había nadie pero al salir
nos cobraron 2 CUC.
Nuestro
objetivo ese día era llegar a Cayo Coco para disfrutar de la playa por la
tarde. Así que nos dirigimos hacia Sancti Spiritus. El principio del recorrido
discurría por el Valle de los Ingenios, Patrimonio Mundial de la UNESCO. Aún se
mantienen ruinas de algunos ingenios azucareros del Siglo XIX aunque la gran
parte de los molinos de azúcar se destruyeron durante las Guerras de la
Independencia y la Hispano-Estadounidense.
Hacía
las dos del mediodía llegamos a Morón, famosa por su Gallo situado en la
rotonda enfrente del Hotel Moron. Paseando por ella podemos ver fachadas con
columnas muy bien conservadas, aunque este no es un lugar turístico hicimos una
pequeña parada para ver estos edificios.
Nuestra
idea era comer algo aquí antes de seguir hacia los Cayos pero había un apagón
de luz y solo pudimos comer unas bolsas de patatas.
Sin
perder más tiempo continuamos el viaje para meternos en la autopista que une
los Cayos con Morón, la cual tiene un precio de 2 CUC. El recorrido es
precioso, rodeada del mar turquesa que se mezcla con el rosa de los flamencos y
el verde de la vegetación.
En
Cayo Coco y en Cayo Guillermo no hay casas, únicamente resorts de todo incluido.
Nuestra idea era pasar una noche en uno pero descubrimos que había otro hotel y
desde Morón llamamos por teléfono, justo tenían una habitación libre para esa
noche así que la reservamos.
Para
llamar dentro de Cuba tuvimos que comprar una tarjera de teléfono, son muy baratas, ya que además la
teníamos que usar también para ponernos en contacto con una persona que
conocíamos y estaba allí también pasando unos días.
Una vez llegamos a Cayo Coco, cerca del desvío para la Playa Flamenco estaba la entrada hacía la Güira, nuestro alojamiento. Por
un camino o medio camino llegamos en unos diez minutos. Se trata de una granja que
tiene cabañas (bohíos) con el tejado de guano. Cada cabaña tiene su propio baño
y además cuenta con un restaurante. La única pega del lugar, los mosquitos,
aunque dentro de las cabañas hay aire acondicionado, salir fuera es horrible.
En el restaurante donde cenamos nos pusieron un pequeño fuego cerca para
espantarlos con el humo.
El
precio del alojamiento es de 25 CUC la noche sin desayuno.
Por
la tarde estuvimos en Playa Flamenco, relajados y disfrutando de las impresionantes
aguas del Cayo.
Ioana y Fermin.




















