Día 4.
Para el cuarto día en Madeira decidimos volver hacer senderismo y para ello elegimos una de las muchas levadas que tiene la isla, Camino do Pinaculo e Folhadal (PR 17). Las levadas son canales o acueductos que se crearon originalmente para abastecer el sur de la isla y el sendero va pegado a ellas. El recorrido comienza en la zona de la Encumeada, en el centro de la isla, hasta llegar a la zona de Lombo do Mouro, teniendo que pasar por varios túneles.
Después del paseo decidimos ir hacia el noreste de la isla. La primera parada la hicimos en la Cueva de Sao Vicente, donde realizamos una visita guiada por dentro de la cueva ,de media hora, recorriendo sus túneles y viendo sus lagos de aguas transparentes.
A continuación nos dirigimos a Seixal, donde dimos un paseo por el pueblo y por su pequeño muelle desde donde se pueden ver las cascadas que caen por los acantilados a ambos lados del pueblo. Este pueblo tiene una pequeña playa de arena gris y una piscina natural.
Seguimos nuestra ruta turística hacia Porto Moniz, donde cabe destacar sus piscinas naturales en rocas volcánicas para seguir hacia Santa y continuar hasta Ponta do Pargo. Dejamos el coche en el faro y anduvimos un poco hasta llegar a los acantilados, donde se estaba increíblemente bien.
Una vez recorrida la parte noreste, regresamos por la zona que habíamos visitado el primer día para volver a tiempo de darnos un baño en la piscina del hotel.
Día 5.
Ya habíamos hecho senderismo, turismo y montaña así que en el quinto día decidimos darnos un paseo en barco. Sin apenas desayunar fuimos al puerto de Funchal donde nos montamos en el Catamaran con el que primero nos dedicamos a observar ballenas y delfines, y después nos acercamos a una pequeña cala para darnos un baño justo debajo de Cabo Girao. La excursión en barco nos permitió ver la zona sur de la isla desde el mar.
Llegamos a comer al puerto y ya que estábamos allí aprovechamos para comer un poco de pescado. La tarde la dedicamos a hacer unas compras y como no a darnos un baño en la piscina del hotel.
Día 6.
Sexto y último día completo que nos quedaba. Para este día teníamos previsto hacer otra levada, está vez la de Caldeirao Verde (PR9). Así como en la otra que hicimos fuimos prácticamente todo el camino solos, en este había mucha más gente, lo que nos hizo tener que parar muchas veces para dejar paso.
El recorrido comienza en la casa de las Queimadas, y siguiendo el canal de agua y pasando algunos túneles llegamos al final del recorrido donde nos encontramos con una gran cascada sobre un pequeño lago. La vuelta la hicimos por el mismo camino de ida. Después visitamos de nuevo Santana y así aprovechamos para comprar semillas de flores para traérnoslas a casa.
Día 7.
Solo disponíamos de la mañana ya que por la tarde teníamos el vuelo de regreso. Primero fuimos al barrio de Monte para ver como descendían los carinhos do cesto, se trata de unos carros de cesto dirigidos por dos conductores que los empujan cuesta abajo.
Y como habíamos visto pocas flores durante nuestra estancia en Madeira entramos a ver el Jardín Botánico. La verdad es que yo no he estado en muchos pero este nos pareció muy bonito.
De aquí nos fuimos al aeropuerto a dejar el coche. Tocaba salir de allí por esa pista que acaba en el mar pero a pesar de que parece corta y piensas que no es suficiente para despegar, si lo fue.Aunque los primeros días fueron muy duros fue una pena dejar la isla, ya me había acostumbrado a sus carreteras y todavía nos quedaban muchas cosas por ver y muchas levadas que hacer. Sin duda, Madeira es un lugar con el que repetiríamos ya que es perfecto para hacer senderismo.
Ioana y Fermin.












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