Por
la mañana, cuando me desperté Fermin se encontraba mal, le había salido un
sarpullido alrededor del pecho y había tenido dolor por lo que no pudo dormir
mucho.
Nuestro
plan para ese día era ir hasta Cayo Santa María a pasar el día y después ir a
dormir a Santa Clara pero estando Fermin así decidimos ir directamente a Santa
Clara, bueno paramos para ver Remedios.
Remedios
es uno de los asentamientos más antiguos de Cuba donde su centro histórico fue
declarado en 1.980 Monumento Nacional debido a que ha tenido una rica
trayectoria histórica y cultural.
Paseando
por su plaza central podemos ver unos cuantos edificios de los siglos XVIII y
XIX y dos iglesias, la de Nuestra Señora del Buen Viaje y la Parroquia Mayor de
San Juan Bautista.
En
Santa Clara se encontraba alguien a quien conocíamos pasando unos días. Ella
todos los años pasa uno o dos meses allí, así que cuando nos encontramos con
ella decidimos que en lugar de ir al médico a través del seguro que llevábamos
esperaríamos a que un médico que ella conoce acabara su trabajo y pasará por
donde nos alojábamos para que viera a Fermin.
Ya en el alojamiento de Caibarien nos dijeron que era lo que tenía Fermin y que en Cuba había curanderos que con diferentes técnicas lo curaban. Nos hablaron de la técnica de la cucharilla de plata y de otra que consistia en hacer un corte en la piel para que la culebrilla no pueda avanzar. La culebrilla es muy conocida por todos en Cuba, en cuanto la ven saben lo que es y comienzan a hablar sobre como se cura y también te cuentan que si se junta la cola y la cabeza de culebrilla puede que no lo cuentes.
Intentamos localizar algún curandero pero no lo conseguimos, escuchamos que ya no hay muchos curanderos y los que hay son muy mayores. Al final un amigo de la familia, cubano pero residente en Barcelona, le hizo una cura a traves de las muñecas, rodilla y los pies mediante las cuales presionaba en diferentes nervios para calmar el dolor y el picor de la culebrilla.
No sabemos si fue eso o no pero si que es cierto que en un rato Fermin sintió alivio y para cuando le vió el médico estaba mucho mejor.
Ya en el alojamiento de Caibarien nos dijeron que era lo que tenía Fermin y que en Cuba había curanderos que con diferentes técnicas lo curaban. Nos hablaron de la técnica de la cucharilla de plata y de otra que consistia en hacer un corte en la piel para que la culebrilla no pueda avanzar. La culebrilla es muy conocida por todos en Cuba, en cuanto la ven saben lo que es y comienzan a hablar sobre como se cura y también te cuentan que si se junta la cola y la cabeza de culebrilla puede que no lo cuentes.
Intentamos localizar algún curandero pero no lo conseguimos, escuchamos que ya no hay muchos curanderos y los que hay son muy mayores. Al final un amigo de la familia, cubano pero residente en Barcelona, le hizo una cura a traves de las muñecas, rodilla y los pies mediante las cuales presionaba en diferentes nervios para calmar el dolor y el picor de la culebrilla.
No sabemos si fue eso o no pero si que es cierto que en un rato Fermin sintió alivio y para cuando le vió el médico estaba mucho mejor.
El médico dijo que tenía Herpes Zóster o “la culebrilla” y que tenía que tomar algún
medicamento. Nos hizo las recetas y cambiamos dinero a CUP para poder comprar
el tratamiento en la farmacia. Además de tomar el tratamiento le dijo que no
podía beber alcohol, no podía bañarse y tampoco tomar el sol. Que pobre, no os
podéis imaginar su cara.
Además
también le dijo que tenía que ponerse manzanilla, así que después de buscar
alguien que la vendiera hicimos varios litros para tener y empapar toallas para
ponerse sobre la zona.
El
resto del día lo pasamos conociendo sus amigos y charlando con ellos, también
estuvimos haciendo compras. Queríamos hacer una tortilla de patatas y no sabéis
lo que nos costó encontrar huevos, para el pan también tuvimos que hacer una
larga cola, aquí nos sentimos como auténticos cubanos. Nos enseñaron la
cartilla de racionamiento y nos explicaron todo sobre su vida, a pesar que a mí
me hacía mucha ilusión visitar Cayo Santa María una vez les conocimos se nos
olvidó todo, pero todo, los dos días que estuvimos con ellos fueron increíbles,
solo pensábamos en conseguir cada día lo que necesitábamos para comer y
pasábamos las horas hablando y hablando, riendo, bailando… solo fueron dos días
pero suficientes para enamorarnos de la gente de Cuba y de Santa Clara. Nos
hicieron sentir como en casa, nos ofrecieron todo a pesar de tener poco y nos
sentimos tan a gusto.
Por
la noche salimos a tomar algo y a empaparnos del ambiente de Santa Clara.
En
este día nos gustaría destacar el alojamiento. El Hostal Enara, ubicado en
pleno centro de Santa Clara, es una casa colonial que ha sido recientemente
reformada con varias habitaciones y servicios comunes. Nos pareció preciosa y
acogedora además el anfitrión es estupendo. La podéis encontrar en airbnb: https://www.airbnb.es/rooms/18733808.
Ioana
y Fermin.








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