miércoles, 5 de septiembre de 2018

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Cuba Día 12 - De Santa Clara a Varadero


 


Tocaba despedirnos de Santa Clara, nuestro viaje a Cuba empezaba a acabarse y teníamos que seguir para volver a La Habana.


Antes de dejar la ciudad nos acercamos con el coche, esta vez íbamos tres (no sabemos cómo conseguimos entrar los tres y nuestras maletas…), a ver el Mausoleo. Aparcamos sin problema cerca y al acercarnos vimos que estaba cerrado, no tenían corriente eléctrica así que no pudimos entrar. Ya nos estábamos acostumbrando a este tipo de situaciones así que visitamos la parte que está en el exterior y salimos de Santa Clara.




Por el camino nos llamó  la atención el pueblo de República España y como estaba a un kilómetro nos acercamos. Seguimos hacía Jovellanos donde hicimos una parada para comer en un pequeño puesto de pizzas. Aquí dejamos a nuestra compañera de viaje y volvimos a ser dos en el coche. 







A las cuatro de la tarde llegamos a Varadero y como habíamos hecho hasta ahora lo primero que hicimos fue buscar alojamiento. No encontramos nada allí mismo pero cerca, en Santa Marta, encontramos una habitación en una moderna casa con jardín.




Después de instalarnos nos acercamos hasta las famosas playas de Varadero. Primero paseamos por las de la zona de los hoteles, pero a nosotros las playas repletas de hamacas, sombrillas, música y tanta gente no nos gustan así que decidimos acercarnos hasta la zona que usan los cuban@s donde había más tranquilidad, por la calle número 13.





Entre baños, cerveza, sol y buen ambiente la tarde pasó demasiado rápido. Por la noche nos acercamos a cenar a un restaurante nuevo. Cenamos muy bien aunque el precio fue un poco más elevado.



A pesar de la fama que tiene Varadero a nosotros nos decepcionó bastante. Ya sabíamos que nos íbamos a encontrar con playas repletas de resorts pero pensábamos que las playas serían más espectaculares. A nosotros nos han gustado más otras playas de Cuba, no solo por la tranquilidad de las otras playas sino por la arena, el agua y el entorno.




Ioana y Fermin.
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martes, 4 de septiembre de 2018

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Cuba Día 11 - Santa Clara


Nos despertamos en Santa Clara y todavía nos quedaba todo el día para disfrutar de la ciudad más alternativa de Cuba y de su gente. Lo primero que hicimos fue subir hasta el mirador de la loma del Capiro para disfrutar de las mejores vistas de la ciudad. Esté fue un lugar clave para las fuerzas revolucionarias para la liberación de la ciudad en 1.958. 



Para llegar hasta aquí desde la estatua del Che y Niño tenemos que coger una carretera a la derecha que no tiene ninguna dificultad y es de fácil acceso.

Al bajar nos detuvimos en la estatua del Che y Niño. Esta estatua hecha por Casto Solano Morrayo compuesta por el Che con un bebé en su hombro que simboliza la siguiente generación. Además podemos observar en ella esculturas más pequeñas por el uniforme del Che como en una motocicleta recordando su viaje junto a Alberto Granados por Sudamérica o el libro en su bolsillo recordando su pasión por la lectura y la importancia de la formación y educación.



 A continuación nos encontramos con el Monumento a la Toma del Tren Blindado donde tuvo lugar el descarrilamiento del tren blindado con una excavadora y cócteles molotov caseros por parte del Che y 18 revolucionarios más derrotando a la dictadura Batista un 29 de Diciembre de 1.958.

El horario de este vagón-museo es de 9.00 a 17.30 H. de lunes a sábado y tiene un precio de 1 CUC.



Por el camino entramos en el Bar Museo Revolución, un pequeño local muy bien decorado y en el que tomamos un zumo que estaba delicioso. Por cierto, el dueño es español.

Teníamos que hacer compras para la comida, en Cuba se vive al día y hay muchos productos que no se pueden conseguir cuando se quiere así que una buena parte del día la ocupamos en reunir toda la comida que necesitábamos. Además estuvimos comprando productos de homeopatía y cambiando dinero en el banco, que también lleva su tiempo.

Por la tarde, después de una siesta, nos acercamos hasta la Estación de Tren, donde además de conectarnos un rato a internet estuvimos paseando por los alrededores. Lo que nos llamó la atención en la estación fue los horarios de los trenes. Había trenes sin horario fijo, en Cuba los trenes sufren muchos cambios así que para no perderlo hay que confirmar varias veces la salida o llegada de los trenes en la propia estación. Con los autobuses también hay que tener cuidado, en La Habana coincidimos un una chica italiana que nos estuvo contando como se había tenido que quedar dos días más allí porque aunque tenía el billete de autobús no podía viajar hasta dos días después.










 
Por la noche nos juntamos a cenar, cada uno llevó lo que tenía y entre música, comida, ron, risas y bailes pasamos una cena inolvidable. Antes de cenar el protagonista fue el ron, había una botella en el centro de la mesa y hasta que no se acabará no se podía empezar a comer. El segundo paso fue la comida, y ¡¡que rica!!, y después volvió el ron, primero mientras charlábamos con un puro y después mientras bailábamos. 

Hasta nuestra llegada a Santa Clara habíamos disfrutado de Cuba y habíamos sentido el calor y la bondad de las personas con las que habíamos tenido contacto pero fue aquí, en Santa Clara, donde pudimos sentir la esencia de Cuba. Como olvidar a quienes te dan lo poco que tienen, a quienes ríen, bailan y te contagian tanta alegría y ganas de vivir a pesar de sus dificultades, a quienes te enseñan que no hace falta mucho para ser feliz y que cada día es importante, a quienes te acogen entre ellos y enseguida te sientes uno más.

Ioana y Fermin.
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